Ysmael Jimenez comenta sobre ´´Dejarse encontrar, reconstruir la utopía´´
Acompañar a Thelma en estos 25 años de evolución artística, la verdad que ha sido un privilegio.
Todo comenzó siendo muy jóvenes los dos, a finales de los 90, época en la que yo maneje, juntos a los arquitectos Juan Alfonso Zapata y José Isidro Lanfranco, los últimos 4 años de la fundación León Jimenes en el Palacio Consistorial como sede para sus exposiciones, de la mano del Patronato de la Plaza de la Cultura de Santiago.
Desde que nos conocimos hicimos ese click en el arte, aquella jovencita de mirada inquieta y una cabeza llena de grandes ideas por expresar.
Así nos embarcamos en su primera individual: ´La casa de todos nosotros´, en el controversial 2000, año de muchos cambios, desarrollada en Casa de Arte, Santiago. Una exposición histórica en la memoria de una generación en la ciudad, que nos reflejaba una realidad social que pocos querían reconocer.
Y ahora 25 años después aquí estamos aún cómplices manejando en este caso una selección de obras´, curadas por el artista Miguel Ramírez, que resumen y comunican el entramado humano y la voz femenina tan bien expresada en toda su trayectoria.
´´Dejarse encontrar, reconstruir la utopía´´, me da la oportunidad de volver a reencontrarme yo, con mi trabajo autodidacta de museógrafo, el cual tanto disfruto. En esta muestra fue muy importante la transmisión de los mensajes e información de cada obra de la artista.
Esta exposición con una recopilación de medios de expresión artística tales como esculturas, pinturas, videos, cerámicas e instalación, propusieron un nuevo reto, montar estas piezas en un salón para mi desconocido y con un protocolo existente el cual debíamos de mantener con sus instalaciones técnicas y requerimientos funcionales, más los requerimientos espaciales que pedían a gritos cada obra de Thelma.
Conociendo las exigencias del centro, como la de Espinal y sus obras, es que me concentro en diseñar una presentación adecuada, coherente a su estilo y mensaje, que permitiera al espectador apreciarla en su cabalidad.
De ahí surge la propuesta de un color oscuro en la pared del fondo para darle mayor intensión y significado a las obras presentadas, mezclado con unos volúmenes blancos que nos ayudaron a organizar un recorrido en el espacio, mostrando así una ventana hacia el corazón de la artista, permitiendo al visitante ver y sentir el mundo a través de su alma.

Leave a Reply