Santiago, tierra de utopías
Mural escultórico cerámico para APAP, Santiago

Quiero dedicar estas palabras con el corazón lleno de gratitud a todo el gran equipo que me acompañó en la realización de este sueño, que nació hace casi dos años y que hoy es una realidad que llevo con orgullo.
A la Junta de Directores y ejecutivos de APAP, por su apoyo al arte nacional, gracias por hacer la diferencia y creer en esta obra escultórica y de cerámica con tanto amor aunado para nuestra ciudad de Santiago. A los curadores Binguene Armenteros, Fernando Casasnovas y en especial a Doña Mildred Minaya, por su visión y confianza depositada.
Hoy es uno de los días más importantes de mi carreta artística, al ver realidad una gran utopía y que siempre albergue en mi corazón: realizar una gran obra para mi amada ciudad de Santiago. Con la esperanza de que pueda ser motivo de inspiración para todos los que la disfruten a lo largo de los años y que deseen labrarse un camino en las Artes.

«Santiago, tierra de utopías», es un canto de amor dedicado a todos los hombres y mujeres cuyo legado han construido y siguen aportando a nuestra ciudad, como gente luchadora que somos. Gracias doy a Dios por esta bendición, que llega tras 25 años en el arte.
Gracias a los maestros que me formaron con el concepto de la excelencia y los que me han influenciado.
A mi maestro Thimo Pimentel, quien hace más de una década me bautizó con fuego. Su asesoría constante y seguimiento fueron faros que iluminaron mi camino.
A nuestro ingeniero Sucre Reyes, cuyo soporte y experiencia en el muro de hormigón fueron pilares que sostuvieron esta obra y garantizaran su permanenciaen el tiempo. A mi querido amigo y arquitecto Ysmael Jiménez, por sus aportes desde el primer día, por su amistad inconmensurable. A Sr. Amaury Frías, asistente en obra y montaje, por su dedicación y esfuerzo contra toda adversidad.
A mi madre, Doña Thelma Rojas, cuyo apoyo y cariño en el taller fueron el alma que dio fuerza a cada paso. Ya que, no hubo jornada ni horas frente al horno en el que me dejara sola. Asi como a todos los seres queridos que me dieron seguimiento. Gracias.
A los que viven con pasión y hacen de la tierra su legado: Richard Acosta y los artesanos en Bonao, que con sus manos llenas de historia y amor, me ayudadaron a darle vida a esta obra, preparando las más de 3000 libras de barro que usamos. Así como, exalumnos de la Escuela de Bellas Artes, me asistieron los primeros meses en el taller.
También quiero agradecer al equipo de la APAP en Santiago, por su cariño, apoyo y confianza en cada paso de este camino.
Gracias por permitirme soñar y luchar por esto, como si fuera suyo.
El Equipo de trabajo






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